Cómo abrir una cervecería artesanal en Chile: pasos y consideraciones clave

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El mercado de cerveza artesanal en Chile lleva más de una década creciendo, con polos conocidos en Valdivia, Concepción y el sur en general, además de una escena cada vez más activa en Santiago. Pero abrir una cervecería implica un nivel de regulación distinto al de un restaurante o café, porque se está produciendo y vendiendo alcohol, no solo sirviéndolo.

Los permisos van más allá de la patente municipal

Además de la patente de alcoholes que cualquier local que vende bebidas alcohólicas necesita tramitar en la municipalidad correspondiente, una cervecería que produce su propia cerveza necesita inscribirse como productor ante el Servicio de Impuestos Internos y cumplir con la normativa sanitaria que aplica a plantas de elaboración de alimentos y bebidas. El Servicio Nacional de Salud revisa instalaciones, manejo de insumos y trazabilidad antes de autorizar la producción.

Decidir entre producir en el local o tercerizar la elaboración

Muchas cervecerías artesanales chicas en Chile no fabrican toda su cerveza en el mismo local donde la venden. Algunas arriendan capacidad de producción en una planta de terceros mientras desarrollan su marca, y recién instalan su propio equipo de elaboración cuando el volumen de ventas lo justifica. Esta decisión cambia completamente la inversión inicial necesaria, porque el equipo de cocción y fermentación es uno de los costos más altos de partida.

El equipo de elaboración es la inversión más difícil de reducir

Tanques de fermentación, sistema de cocción, líneas de embotellado o enlatado, y refrigeración para mantener la cerveza en condiciones adecuadas representan la mayor parte del presupuesto de apertura. A diferencia de un restaurante, donde se puede empezar con una cocina más simple y crecer de a poco, la producción de cerveza tiene un piso de inversión en equipo que es difícil de bajar sin sacrificar calidad o volumen.

Encontrar canales de venta más allá del propio local

Vender directamente en una taproom propia da el mejor margen, pero depender solo de ese canal limita el crecimiento. Distribuir a bares, restaurantes y ferias de productores en distintas comunas amplía el alcance de la marca, aunque cada canal nuevo significa negociar condiciones de pago y maneras de transporte que mantengan la cerveza en buen estado.

El control de calidad debe ser constante, no solo al lanzar

Una cerveza artesanal que varía de sabor entre lotes pierde confianza de los clientes rápidamente. Llevar un registro detallado de cada proceso de elaboración, desde temperaturas hasta tiempos de fermentación, permite identificar qué cambió cuando un lote sale distinto a lo esperado, en vez de tener que adivinar después de recibir quejas.

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