Cómo capacitar al personal nuevo de tu restaurante

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Contratar a la persona correcta es solo la mitad del trabajo. Si esa persona aprende el puesto observando al equipo durante un par de turnos, sin un plan claro de qué necesita saber y en qué orden, tarda mucho más en ser productiva y es mucho más probable que cometa errores frente a un cliente real.

Un plan escrito para los primeros días, no solo de palabra

Tener una lista clara de lo que un empleado nuevo necesita aprender en su primera semana (uso del sistema de pedidos, ubicación de insumos, protocolo con clientes, normas de higiene) evita que la capacitación dependa de la memoria de quien esté entrenando ese día. Un documento simple, aunque sea de una página, sirve como referencia constante para ambos.

Asignar un mentor específico, no "todo el equipo"

Cuando la responsabilidad de capacitar a alguien nuevo se reparte entre todo el equipo sin asignación clara, termina sin que nadie se haga realmente cargo. Designar a una persona específica como mentor de ese nuevo empleado, durante al menos las primeras dos semanas, da consistencia al proceso y le da al nuevo alguien concreto a quién preguntar.

Empezar con tareas simples antes de las que tienen contacto directo con el cliente

Antes de poner a alguien nuevo a tomar pedidos en sala, conviene que pase un par de turnos en tareas de apoyo (armar mesas, conocer el menú, observar el flujo de la cocina) para que entienda la operación completa antes de enfrentar a un cliente sin esa base.

Revisar el progreso a los siete y a los treinta días

Una conversación breve a los siete días, para corregir lo que no está funcionando, y otra a los treinta, para evaluar si la persona ya está lista para trabajar con autonomía completa, da estructura al proceso y evita que los problemas se acumulen sin nadie que los nombre a tiempo.

Capacitar también en cómo manejar quejas y momentos difíciles

La parte técnica del trabajo (tomar pedidos, usar el sistema de caja) se aprende relativamente rápido. Lo que más tarda en desarrollarse es el criterio para manejar un cliente molesto o una situación inesperada, y por eso conviene dedicar tiempo explícito a esto durante la capacitación, en vez de asumir que se aprende solo con la experiencia.

Pedir retroalimentación del proceso al propio empleado nuevo

Preguntarle directamente a la persona recién capacitada qué le costó más entender, o qué le hubiera servido saber antes, mejora el proceso de capacitación para la siguiente persona que entre al equipo, y además hace que el nuevo empleado se sienta escuchado desde el principio.

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