Cómo evitar que un pedido de catering colapse tu cocina del día a día
Aceptar un pedido grande de catering se siente como una buena noticia hasta que llega el día del evento y la cocina tiene que producir ese volumen extra al mismo tiempo que atiende el servicio normal de mesas o delivery. Sin un plan de capacidad, ese día puede terminar siendo el peor del mes en lugar del mejor.
El primer paso es saber cuánta capacidad real tiene la cocina
Antes de aceptar un pedido de catering grande, conviene tener claro cuántos platos puede producir la cocina por hora en un día normal, y cuánto de ese margen queda disponible una vez cubierto el servicio habitual. Un restaurante que ya trabaja al límite los fines de semana tiene mucho menos espacio para sumar catering esos mismos días que uno que opera con holgura entre semana.
Definir ventanas de preparación separadas del servicio regular
Preparar los componentes de un pedido de catering en horarios donde la cocina no está saturada por el servicio normal, como temprano en la mañana o en un bloque de la tarde con menos movimiento, evita que ambos flujos de trabajo choquen al mismo tiempo. Esto requiere planificar con el cliente de catering con suficiente anticipación para poder organizar esos bloques.
Sumar personal temporal para eventos grandes, en lugar de forzar al equipo habitual
Pedir al mismo equipo que normalmente atiende el servicio regular que además absorba un pedido de catering grande suele terminar en errores y agotamiento, incluso si en el papel el horario alcanza. Contratar ayuda temporal específicamente para el día del evento, aunque sea solo por unas horas, protege tanto la calidad del catering como la del servicio normal del restaurante.
Simplificar el menú de catering ayuda más de lo que parece
Un menú de catering con muchas opciones distintas multiplica la complejidad de producción el día del evento. Ofrecer un menú de catering más acotado, con platos que se pueden preparar en lote y mantener bien durante el transporte, reduce la presión sobre la cocina comparado con intentar replicar la variedad completa de la carta normal del restaurante.
Decir que no a un pedido también es una decisión de gestión válida
No todos los pedidos de catering que llegan conviene aceptarlos, especialmente si caen en una fecha donde el restaurante ya tiene compromisos importantes o poco personal disponible. Rechazar o proponer una fecha alternativa a un cliente de catering es preferible a aceptar un pedido que termine afectando tanto el evento como el servicio regular del mismo día.
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